¿Somos o no somos?


 
¿SOMOS O NO SOMOS?
Raúl Mondragón
"La iglesia nos pide que al entrar en ella nos quitemos el sombrero, no la cabeza".
Una frase irónica del escritor inglés Gilbert Keith Chesterton[1] que enfatiza, la realidad en la actitud de muchos "creyentes", y me refiero a la falta de criterio y sentido común. Esto porque se sabe que el cristianismo, siguiendo el ejemplo de Jesús, por un lado sostiene, que  “Debemos amar a los pecadores”. Pero por otro lado lo que más les enorgullece es su diferencia, con respecto al mundo que le rodea. ¿Somos o no somos?
Y en ese afán de ser “diferentes” y especiales (pueblo santo, real sacerdocio), cae en una actitud contradictoria, en diametral oposición a la “teoría del amor fraterno”; manteniéndose constantemente a la defensiva, ante el mundo y  aún más, ante los "mundanos", pues en una interpretación, subjetiva, fuera de todo contexto, se literaliza el llamado a ser “santos” (apartados).[2]
Parece más sencillo amoldarse a una actitud de exclusión y etiquetar, a los no creyentes con expresiones como: “los de afuera”, “los mundanos”.
¿Mundanos?
El término mundano, tiene que ver  evidentemente con "el mundo". Se entiende desde luego, que se aplica a una persona que atiende demasiado  las cosas del mundo (sus pompas y placeres). En nuestro medio (adventista) usar este término, tiene una connotación peyorativa, con evidentes aires de triunfalismo. No obstante como cristiano, nunca debemos  pasar por alto el consejo Bíblico registrado en 1 Juan 2:15-17
"No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él (1Juan 2:15 RV60).
La gran mayoría, solo citaría las primeras palabras, para defender su postura y no atienden a todo el versículo y es importante porque según el apóstol "las cosas" que hay en el mundo son:
"Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo". (v.16).
Es decir  pasiones o deseos egoístas, y lo aclara en el siguiente versículo. " Y el mundo pasa, y sus deseos" (17). Esto en total consonancia con la epístola del apóstol Santiago 4:1-4; en donde manifiesta que la causa de las discordias son: las pasiones. Es decir  "la amistad con el mundo" de la que habla, según el contexto, es la relación con las pasiones o deseos; porque estas evidentemente producen enemistad con Dios.
En términos sencillos debemos, repudiar y alejarnos del pecado (deseos egoístas), pero no del pecador (1Juan 3:16). Después de todo seguimos viviendo (coexistiendo) en y con el mundo. Pero según algunos cristianos sinceros, la mentalidad predominante debe ser: "Separación total, “Divorcio” entre “la vida espiritual” y “la vida secular”. Según  David F. Burt escribiendo en el contexto del evangelismo dice que: 
“Este divorcio nos lleva no sólo a ser poco consecuentes con nuestra fe en “la vida secular” sino también a no pensar “cristianamente” sobre los temas que allí se nos plantean. Ni pensamos con un criterio cristiano acerca de los estudios, la política, situaciones sociales, el cine, los deportes, la vida familiar, etc., ni vivimos, por supuesto, conforme a las conclusiones que habríamos sacado si nos hubiésemos dedicado a pensar".[3]
Obviamente  como consecuencia, no se ve que seamos distintos (un pueblo especial) de los demás ni en nuestra vivencia ni en nuestros criterios. En cambio, si nuestros criterios fueran realmente cristianos y “diferentes”, ya tendríamos un punto de partida para conversaciones espontáneas acerca del Señor, por lo tanto la testificación y evangelismo sería más eficiente, y no tendríamos que recurrir al métodos y comportamientos extravagantes (como incorporar una dieta extranjera), nuestra misma conversación no sería artificial y obtusa.
Por ello concluye el apóstol Juan :
“Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre”. (17)
Y ¿cuál es la voluntad de Dios?: Simplemente, que nadie se pierda, y seamos salvos. Colaboremos con ese objetivo, restaurando al prójimo (mundano o secular), no condenándolo (1Juan 2:7-14).
Contextualizar
Jesús fue claro cuando dijo: "No te pido que los quites del mundo, sino que los libres del mal" (Juan 17:15). Lamentablemente a muchos cristianos les cuesta trabajo entender que Jesús se contextualizo, es decir: comió la misma comida de su época, hablo un idioma común, escucho la misma música de sus contemporáneos, pero sin perder su identidad. Usando las palabras de Pablo: “Siendo por naturaleza Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse. Por el contrario, se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza de siervo” (Filipenses 2:5-7 NVI)  Con el único objetivo de rescatarlos y salvarlos, y ¿acaso no es el nuestro?, luego entonces ¿cómo evangelizar si me aisló en una actitud monástica?
Es como querer pescar sin ir al rió... ahora bien si nuestra misión es ser "pescadores de hombres" (aprovechando la analogía  y usando las palabras de Jesús Mateo 4:19 [los haré pescadores de hombres]) la mejor carnada es "lo que el pez prefiere"  no lo que yo supongo. ¿y cómo voy a enterarme de sus gustos? ¿Suponiendo o yendo? Aunque en lo personal, arrojaría un salvavidas. Hay que ir al rió pero no quedarse todo el tiempo ahí (contextualizar).
Esto es sumamente importante, en el entendido que la testificación es la vida misma del creyente. Burt expresa una abrumadora realidad, que debe considerarse en nuestras relaciones en general:
"No hay peligros insuperables en esta clase de contactos, siempre que vayamos protegidos por una comunión auténtica con Dios y con otros creyentes. En cambio hay peligros gravísimos si nos abrigamos en un proteccionismo exagerado que nos aparte de los no-cristianos: deshonramos a Dios, porque una fe tan frágil que no es capaz de enfrentarse con la realidad del contacto social es una fe dudosa y raquítica; impedimos que otros reciban la vida eterna, porque escondemos de ellos el Evangelio; y perdemos toda una dimensión de la vida cristiana, porque es en medio de la lucha implícita en el contacto social que la oración, el estudio bíblico y la comunión adquieren para nosotros su valor".[4]
Al meditar esta declaración, se deduce que el proteccionismo exagerado, se evidencia, en el temor  infundado a no contaminarse. Además se advierte claramente que no hay ninguna actitud de "presunción", en el hecho de tener un criterio cristiano,  acerca de los temas comunes de la vida y poderlo expresar con los no- cristianos (prójimo), ya que el equilibrio y protección lo brinda  Jesús. El simple hecho de aislarnos y actuar gregariamente, manifiesta una fe débil, , no tangible, pues no es eficaz.
Tolerancia
El Jesús se relacionaba con los excluidos y parias de la sociedad, se le conocía como amigo de los publícanos y pecadores (Lucas 5:30; 7:34; 15:2). Pasó su tiempo con los ladrones, los mentirosos, los borrachos... No fue un borracho, ni nada que se le parezca; se relacionó con ellos porque los amaba, a tal grado que murió por ellos y por mí. (Marcos 2:16-17).
Amaba a los pobres y se acercó a los ricos, no hizo acepción de personas. Esta es la clase de religión que debiéramos tener: “práctica”, no una extravagante y teórica llena de normas. Si hoy en día viniera estoy convencido que haría lo mismo. Necesitamos actuar como Cristo: amar al pecador, porque es justamente a ese " mundo", al que debemos alcanzar para Él con el Evangelio.
Un razonamiento sincero y lógico llevara a cada creyente a preguntarse ¿Cómo daré a conocer a Cristo si menosprecio a quién no cree, o se “comporta” de la misma manera que yo? Es un hecho que la lógica de exclusión no permite dar testimonio.
Conclusión
No somos llamados a ser “santos de aparador”, escondidos debajo de un capelo de perfeccionismo y reglas.  Tampoco a ser sacerdotes que metan culpas y miedo a los ministrados. Somos llamados por Cristo a ser sal y luz en medio de nuestra sociedad, y sólo habremos cumplido este cometido cuando la gente (el mundo) vea  nuestra vida congruente y escuche nuestro mensaje contundente.
Se requiere la clase de sensibilidad e inteligencia que solo el Espíritu Santo, puede dar, para ser tolerantes, respetuoso y flexibles. Se requiere tener la actitud humilde de Cristo, dejando el prejuicio que a la larga se convierte en "temor fanático".
Hay que estar en el mundo, para cumplir la misión de Cristo, que no es otra que restaurar al pecador (la sal de la tierra... la sal va a los alimentos, no los alimentos a la sal).


Raúl Mondragón, es asesor financiero, y alumno de Teología del plan especial para trabajadores de la Universidad Linda Vista, en Chiapas, México 


[1]Fuente Wikipedia. Londres, 29 de mayo de 1874 - Beaconsfield, 14 de junio de 1936), escritor británico de inicios del siglo XX. Cultivó, entre otros géneros, el ensayo, la narración, la biografía, la lírica, el periodismo y el libro de viajes.Se han referido a él como el "príncipe de las paradojas"

[2]Santos, santificar. La palabra la encontramos en hebreo Cadásh: raíz primaria; ser (caus. hacer, pronunciar u observar como) limpio (cerem. o mor.), apartar, celebrar, consagrar, dedicar, preparar, prometer, purificar, santificar, santo, señalar; por ejemplo Génesis 2:3. En griego “hagios” que significa “consagrado a Dios, santo, sagrado, piadoso” (Diccionario Strong).
[3] David F. Burt, ¿Y cómo Creerán?:   Manual de Evangelización (VILADECAVALLS, Barcelona: CLIE, Andamio),72
[4] Ibid.73

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