La falsificación del Espíritu Santo. Mario Pereyra



La falsificación del Espíritu Santo, los medios masivos de comunicación y las profecías apocalípticas


Mario Pereyra 

“Porque no tenemos lucha contra sangre y carne sino contra… 
malicias espirituales en los aires” 
Efesios 6:12 


I-Boy: Un símbolo de la cultura actual

Tom Harvey, el personaje central de la obra de Kevin Brooks, sufrió un accidente que fue el detonante para que consiguiera poderes sobrehumanos. Se le incrustó un iPhone en la cabeza, que le tiraron de un edificio de 30 pisos, y ciertos fragmentos del teléfono quedaron en su cerebro después de la cirugía. Desde entonces adquirió poderes especiales, como tener acceso a Internet todo el tiempo, llamar por teléfono con solo pensarlo, enviar correos, hackear cuentas y hacer transferencias de fondos, además de otras capacidades extraordinarias como encender su cuerpo y producir descargas eléctricas, todo con el solo hecho de concentrarse mentalmente. El incidente lo convirtió en un superhéroe, como Spiderman, que la picadura de una araña transgenética le dio poderes excepcionales. La historia de I-Boy está relacionado con la violación múltiple de Lucy, su mejor amiga, de la que está enamorado en secreto. Gracias a sus poderes cibernéticos logra identificar a los agresores y vengarse de ellos.

Pero más allá de la historia de ficción del exitoso escritor Kevin Brooks el personaje es un símbolo de toda la generación actual de jóvenes que tienen metidos en su cabeza, por así decirlo, el celular, la Internet y los múltiples aparatos electrónicos con los cuales juegan, se comunican y obtienen placer. Según las estadísticas: el 93% de los jóvenes utiliza la Internet para enviar o recibir correo electrónico, el 73% utiliza sitios de redes sociales como Facebook y MySpace, el 54% envía mensajes de texto diariamente y el 37% envía mensajes a través de los sitios de redes sociales todos los días. El adolescente promedio ve casi 14.000 referencias sexuales cada año. Los jóvenes que se gradúan de la preparatoria han visto 15.000 horas de televisión con comparación con las 12.000 horas que han pasado en la escuela.

El problema es que este fenómeno no es una moda pasajera sino una cultura, la cultura de la imagen, que llegó para quedarse. Ya no se lee, se mira, se hace zapping, las revistas son pura imagen y en la red el Google dio paso al YouTube. Todo son figuras, fotos, dibujos. No hay tiempo, ni ganas de leer, haciendo decaer notoriamente lo intelectual y cognoscitivo de la gente. Los niños que han crecido ante un televisor, dice Sartori (1998), será un adulto sordo a los estímulos de la lectura y del saber transmitidos por la cultura escrita. Considerando su importancia presente y futura, ¿las profecías escatológicas han anunciado la incidencia que tendrá los medios en los acontecimientos del fin? Si, lo han hecho y es importante reconocerlo.

Una interpretación original de Apocalipsis 12 y 13

Jon Paulien, en su libro “El Armagedón está a las Puertas” (2009), propone una interpretación de Apocalipsis 12 y 13 muy sugestiva. Allí aparece un “dragón lleno de ira” que ataca y persigue a la Iglesia y a Jesucristo, simbolizados por una mujer y su hijo. A partir del 12:17, “el libro de Apocalipsis se centra casi en su totalidad en los acontecimientos finales de la historia universal” (Ídem, pág.87), cuando el dragón se “fue a hacer la guerra contra el resto de la descendencia de ella” (la iglesia). Entonces se va a la playa a buscar refuerzos (13:1), aliados que lo auxilien en el conflicto final, ya que hasta ese momento había fracasado en el intento de destruir a la Iglesia y a Cristo. En el capítulo 13 aparecen otros dos poderes imponentes o bestias, una de la cuales surge del mar (13:1-9) y la otra de la tierra (13:11-17).

Dice Paulien: “No hace falta ser un genio de las matemáticas para notar que el dragón más las bestias que surgen del mar y de la tierra forman un grupo de tres” (Ídem, 89), lo que sugiere que esos tres poderes son una “falsificación de la Santísima Trinidad”, “una trinidad inicua”. Esa trinidad del mal está constituida por el “dragón” que se lo describe claramente como “el Diablo, Satanás” (12:9), el líder, quien controla a las otras dos bestias (13:2), por lo tanto, se trata de la falsificación de Dios Padre. Por otra parte, la bestia marina sufrió una herida de muerte, pero revivió, actuando por 42 meses o 3 años y medio, igual que Jesucristo, quien murió y resucitó, desarrollando su ministerio durante 3 años y medios o 42 meses, todo lo cual hace que “la bestia marina (sea) una falsificación deliberada de Jesucristo” (Ídem, 91). “Ahora bien, si el dragón es una falsificación de Dios Padre y la bestia marina es Dios Hijo, entonces tendría sentido que la bestia que surge de la tierra sea una falsificación del Espíritu Santo” (Ídem, 92).

Las relaciones de la bestia terrestre con el Espíritu Santo son llamativas. De ella se dice que “hace que la tierra y sus habitantes adoren a la primera bestia” (13:12). No busca promoverse a sí misma sino fomentar la adoración de la bestia marina, igual que el Espíritu Santo con Cristo, que no habla “por su propia cuenta” sino glorifica a Jesucristo (Jn.16:13-14). Otro dato de la bestia terrestre es que “hace grandes señales, de tal manera que incluso hace descender fuego del cielo a la tierra” (Ap.13:13), igual como hizo el Espíritu Santo en el Pentecostés. Además de ese prodigio ígneo, hace otras “señales” con el propósito de “engañar a los habitantes de la tierra” (v.13) para que la gente adore a la bestia marina. En consecuencia, jugará un rol decisivo en el tiempo del fin para engañar, como Jesús advirtió, “de ser posible, aún a los escogidos” (Mat.24:24).

El engaño en el tiempo del fin

¿Cómo hará engañará a la gente el Espíritu del mal? El Apóstol Pablo declaró que nuestra lucha no es “contra carne y sangre” sino contra “malicias espirituales en los aires” (Ef.6:12). ¿Qué existe actualmente en el aire? El personaje de Brooks (2011, 121) dice: “El cielo, la atmósfera, el aire, la noche, el mundo entero estaba lleno de vitalidad de las ondas de radio. Estaba por todos lados, a mí alrededor, todo el tiempo. Señales de televisión, de radio, de teléfonos celulares, WiFi, microondas, VHF, UHF, ondas electromagnéticas. Estaban por todos lados.” En 2 Tesalonicenses 2:8,9 se predice que en el tiempo del fin: “se manifestará aquel inicuo... cuyo advenimiento (parousia) es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos.” Los teólogos coinciden en interpretar que este texto revela que uno de los engaños más importante que se realizará al final de los tiempos será la falsificación de la segunda venida de Jesús (parousia). Ahora, ¿de qué manera ese Espíritu inicuo puede reproducir la venida del Señor? Muy fácil, dando la noticia por TV de que está ocurriendo en algún lugar de la tierra.

Todos sabemos que la TV trasmite tres tipos de mensajes: películas, propagandas y noticias. Sabemos que las películas, telenovelas o seriales son ficción, aunque muchas veces tienen algo de verdad. La publicidad trata de objetos reales que se promueven exagerando sus virtudes, por lo tanto, es real con algo de ficción. Finalmente, las noticias son hechos reales que las agencias emiten, aunque no siempre reflejan la auténtica realidad. En resumen, en los medios la realidad y la ficción están tan entrelazadas que muchas veces se confunden y se pierde o diluye el sentido de la realidad. Sin embargo, la gente cree en lo que dicen los medios, de modo tal, que si se anunciara en el noticiero que está volviendo Cristo, en algún lugar de la tierra, por ejemplo, el Tibet, acompañando la información con imágenes de la venida, la mayor parte de la gente va a creerlo.

Otra acción del Espíritu del mal que actúa en nuestros días se refleja en una reciente información periodística titulada: “Facebook provocó 28 millones de separaciones en el último año”. Un informe de la Academia Americana de Abogados Matrimonialistas señala a las infidelidades a través de las redes sociales como la principal causa de divorcio en Estados Unidos. Entre todas las redes, Facebook se lleva la medalla de oro, ya que es citada entre las causas de divorcio en uno de cada cinco casos. El 66% de los abogados matrimonialistas del estudio señalaron que las evidencias encontradas en Facebook fueron parte de las causas alegadas para solicitar el divorcio. ¿Acaso no podrían ser estas algunas de las “malicias espirituales en los aires” que se refería San Pablo?

Autor: Mario Pereyra, es Doctor en Psicología. Docente de la Universidad de Montemorelos. Su sitio web es: www.mpereyra.com


Referencias

Brooks, K. (2011). iBoy. Adiós, normalidad. Me dio gusto conocerte. Editorial Planeta Mexicana, México.

Medios de Comunicación y los Jóvenes, Los (2011). En Internet: http://www.talktothem.org/es/idesea-saber/la-influencia-de-los-medios-de-comunicacion-en-los-jovenes.html 

Paulien, J. (2009). El Armagedón está a las puertas. Editorial Safeliz, Madrid

Sartori, G. (1998). Homo videns, la sociedad teledirigida. Taurus, Santillana, S.A. Madrid.

Sützl, W. (2007). Emancipación o Violencia. El pacifismo estético de Gianni Vattimo. Icaria Editorial, Barcelona.
 

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