Escribiendo para las mercedes literarias del tiempo. Tito Venegas


ESCRIBIENDO PARA LAS MERCEDES LITERARIAS DEL TIEMPO 
Tito Venegas, Ph.D 

Escribir es dar a luz. ¿Cómo nace el bebé? A veces nace incompleto, produciendo lágrimas, o bien recibido con coraje de optimismo. Luego está el nacimiento normal, que alegra a sus progenitores en espera de hogar, o de fiesta en casa. La tristeza, coraje, o alegría, depende de quién engendra el arcano de aquel perfil humano. Así puede suceder con el escribir. Unas veces el bebé nace defectuoso. Otras veces nace normal, trayendo el parabién de “buena obra, amiga, amigo”. En este artículo flash, les comparto algunos sabores sobre escribir, a fin de que engendremos criaturas normales, en lo posible. 

¿Cómo escribe Moisés? Narra la historia de Israel. ¿Cómo relata? Viviendo la historia de Dios junto a su pueblo. Dios ha entrado en la historia patriarcal llamando al hombre desde el principio, al desierto, y le habló palabras de Adonay. Como historiador, este gigante, estructura la TORAH, o pentateuco, de manera asombrosa. Primero en Génesis, crea y llama al hombre a santificar la tierra de Canaán, porque el Edén está a la espera de su restauración. Porque aunque todo Génesis es vida del hombre que acaba en muerte, es también profecía y promesa de la tierra renovada vía el Mesías, dada a los patriarcas y por tanto al pueblo de Dios. En Éxodo, o sea shemot, “hombre”, Dios llega por su hijo. En Levítico, le muestra que lo ha llamado, y liberado para que aprenda a ser santo, como él. En Números le habla en ese desierto para iniciar su destino a Canaán. En Deuteronomio le da las palabras de Adonay, o sea el legado de vida. La torah, es por tanto la historia de Dios con su pueblo, escrita como un regalo de rey para su recién nacido príncipe. Las oraciones son breves, no más de veinte palabras cada una. Cada una es oro en polvo. El autor vive cada experiencia, sembrando este árbol literario. Los verbos activos fulguran como nuevas plantas que visten de gloria el antes desnudo desierto. La coherencia entre párrafos y unidades esplende y atrae en arrobamiento y motivación. Luego la cohesión de cada libro y de la torah, es una pirámide sin travesaños, ni vigas para articular la arquitectura. 

¿Cómo escriben David y los salmistas? Cantando. Pero su canto es la Biblia en métrica salmódica. Es decir, pueblan la religión con algarabía emocional como arpas de alabanza mediante el paralelismo o géneros literarios. El escritor cristiano es un músico de la neurotología, así como la palpitación del corazón de Dios el pastor, en su amor por su oveja. Los salmos son sinfonía de espiritualidad, donde el creyente desayuna aquí pero almuerza en el palacio de Adonay. Es decir, cada salmista, es un cantor en los atrios del templo de Jehová. Esto significa que debemos escribir como tocando las cuerdas del corazón. Porque la gente gime doliente por tanto conflicto. El 40% de la Biblia es emocional, o quizá el 90%, si captamos que Dios es amor. El resto es la mente, que por supuesto se combina con la emoción. Esto es inteligencia emocional de la cual Dios es el autor. Escribamos para la gente, en vez de hacerlo para el cerebro. O sea, toquemos nuestra, y hablemos menos. Si tocamos bien, entregamos teología, filosofía, psicología, educación, arte, vida. ¿Cómo escribir cantando? Póngale corazón a su escrito, y no piense tanto en intelectualidad. Póngale melodía a su escrito, usando metáforas abundantes. Emocione al lector, hasta que vibre de regocijo de encontrarse con el Dios cantor, el amante Jesús, el dulce Espíritu. La gente delira por escritos musicales. 

¿Cómo escribe Samuel? (¿autor de Rut?). Viajando. El autor de Rut vive un viaje con Noemí y Rut. Israel vive la tragedia del caos gubernamental y de soberanía espiritual. Samuel, al parecer, narra este viaje Noemítico, viaje de hambruna, dolor y humillación. Porque no solo hay hambre, sino tragedia de muerte en la familia. El autor viaja con esta familia vía inspiración. Escribe este evangelio de providencia, incrustando a la iglesia, pariente de Cristo, o sea la esposa. El autor avanza su viaje desde Belén con Noemí, su esposo y dos hijos. Irónico, el autor ve el hambre, en la ciudad del pan, porque Belén, en hebreo, significa, “ciudad del pan”. Este pan en su trasfondo es Cristo quien nacería en Belén. Luego el autor vive la visión de residencia en Moab, tierra extraña, donde mueren los hijos-esposos. La tristeza casi naufraga en llanto, cuando Noemí regresa a Belén. Pero es aquí donde el autor vidente, llena de luz y vida la vida de ellas, y la nuestra. Allí surge el matrimonio Booz-Rut, anunciando el linaje regio, y bendición abundante en vez de hambre y tragedia. ¿Qué extraemos como escritores? Iniciemos, y terminemos nuestros escritos, como viajeros iluminados. Ingresemos más adentro en las entrañas de la vida que el Espíritu nitrogena en nosotros. Penetremos en las minas de la verdad, y saquemos perlas y oro de la creatividad a manera que historias, o sea metáforas. Exploremos el escrito como viendo y viviendo experiencias de vida que supera crisis, logra su libertad emocional y espiritual, y visiones de nuevos horizontes. 

¿Cómo escribe Lucas? Ordenando los eventos sobre Jesús el hombre perfecto. Como historiador, este cristianizado escritor griego, usa los moldes griegos de la comunicación, pero el contenido es hebreo. Solo que por molde, quiero decir, organización para comunicarse. Lucas orienta al lector a la geografía misional de Jesús. Este viaje va desde el Jordán, al desierto y luego escala hasta Jerusalén como el nuevo hombre y verdadero israelita triunfador, subiendo a los cielos. El estilo de este autor es tan agradable que uno se deleita no en el orden, sino en la geografía que habla como heraldo mesiánico. ¿Quién no quiere seguir a Jesús quien en su gira va derrocando a los Herodes, venciendo al diablo, humillando al miedo, trayendo el reposo eterno y la paz? De modo que cuando escribimos ordenemos todo como un plano del artículo, o libro, y luego destaquemos la novedad del descubrimiento. 

¿Cómo escribe Juan en Apocalipsis? Depende de nuestro ángulo de estudio. Voy a describirlo como relector del servicio del santuario o templo, y como topógrafo de Palestina. Como visionario del servicio en el templo, Juan destaca a Cristo como sacerdote primero, y luego ingresa para verlo como Sumo sacerdote. Nos entrega el cuadro solemne de Cristo dirigiendo los eventos del Israel espiritual vía el santuario. Uno ve escena tras escena desde su obra en el santo, hasta el arca. ¿Qué está haciendo el escritor? Con su pincel sobre el pergamino, nos lleva paso a paso, donde Cristo es quien tiene el poder y control de los eventos dentro y fuera de la iglesia. La simbología juanina no ilumina sobre escribir como ecónomos y seductores de la verdad. Ecónomos porque inspirado, llena una cápsula como tienda de libros. Como seductores, porque debemos atraer a muchos a la verdad y el amor de Cristo. Con un solo símbolo, Juan abarca periodos, personas, eventos, que otro autor no hebreo necesitaría una biblioteca. Es cierto que el autor principal es el Espíritu, pero Juan no es un ente pasivo. Luego como topógrafo, el vidente de Patmos, trae de nuevo a Palestina al teatro de eventos finales de la historia. Babilonia, Moab, ambiente agrícola de tirgo y uvas, el curso del Eúfrates, el Medio Oriente todos estos lugares entran ahora en una dimensión religiosa y espiritual. Solo que en esta topografía, Juan contrasta ambientes, naciones, religión y moral. ¿Para qué hace esto el escritor? Para abrumar la mente honesta a tomar decisión con Dios a un nuevo destino. El autor observa el bien venciendo al mal. Ve al monte Sión capital de la verdad y abajo la llanura babilónica. De modo que ante Juan, el escritor cristiano, aprende a pintar y describir escenarios en su perspectiva moral-espiritual con magnética atracción. 

¿Cómo comunica Jesús la dimensión de vida de Dios en el cristiano? Con realismo en su dimensión de victoria y eternidad. Veamos la parábola de la levadura (Mt. 13:33). La novedad: “Tres medidas”. La mujer, o sea la iglesia, amasa la verdad de la gracia para administración doméstica, la familia de Dios. Tres medidas anuncian un banquete, porque es pan para unas 150 personas. Es pan escatológico. ¿Ve la novedad? Luego “escondió, apela al Espíritu quien trabaja en el misterio. Así opera el evangelio. Cambia desde adentro, o sea salvando por gracia y no por obras. Es la nueva soberanía que trae Cristo, vía el Espíritu. La libertad solo se obtiene por fe dentro del corazón. No es por poder humano. El llamado: Aceptar la humildad del reino, y crecer humildes. El banquete, es para los que aceptan al Mesías en su corazón. La victoria de Dios: Todo fue fermentado. El evangelio al comienzo exhibe modestia, pero al final, cristianiza todo el ser del nuevo israelita. Dios trabaja sereno, sin bullicio de milagros, de espectáculo, pero al final, su gracia permea toda la masa humana. Así Jesús comunica novedad, llama, y triunfa como el evangelio en su realidad visible, el crecimiento espiritual de los millones de redimidos. Como notamos, todo escritor cristiano necesita crear novedad, apelación al desarrollo y legar optimismo de vida. Además, la brevedad, y el poder literario de Jesús, es una infinita constelación, que aquí no destaco por espacio. 

El Dr. Tito Venegas, es originario de Costa Rica, ya jubilado, pero activo. Sirvió durante varios años como docente de teología. Su último lugar de trabajo fue la Universidad Linda Vista, en Chiapas, México.

1 comentario:

  1. ¡Fascinante! El Doctor Venegas tiene una mezcla de didáctica, teología y elegancia. Hay lecciones que tomar del recorrido que hace a través de los escritores que escogió del cannon bíblico. Gracias, pastor Tito.

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