Consejos para escritores. Alfredo Campechano



Consejos para escritores

Alfredo Campechano


Estas son algunas herramientas que me han sido útiles en la tarea de transmitir las ideas al papel.

Concisión: Brevedad y economía de medios en el modo de expresar un concepto con exactitud.

La economía de palabras es una virtud.

El autor uruguayo Eduardo Galeano confiesa: “El mío ha sido un largo camino hacia el desnudamiento de la palabra: desde las primeras tentativas de escribir, cuando era jovencito en una prosa abigarrada, llena de palabras que hoy me dan vergüenza, hasta llegar a un lenguaje que yo quisiera que fuera cada vez más claro, sencillo, y por lo tanto más complejo, porque la sencillez es la hija de una complejidad de creación que no se nota ni tiene que notarse”.

Precisión: ajuste. Para referirnos a una bella puesta de sol, una palabra precisa sería “espectacular”, pues se trata de un espectáculo.

Sintaxis: Parte de la gramática que enseña a coordinar y unir las palabras para formar las oraciones y expresar conceptos. La frase en prosa debe tener un orden lógico. Sujeto, verbo y complemento. Ejemplo: “El caballo era veloz”. Solo en poesía rimada, para efectos de ritmo, métrica y consonancia, es permitido escribir “era veloz el caballo”.

Párrafos cortos: El ritmo de la vida es ya frenético. El aspecto de una página llena con un par de párrafos es desanimador. La página debe tener aire, la lectura debe ser ágil.

Frases cortas: Podemos escribir: “Las nubes esparcían su caudal sobre la tierra”, pero es mejor “llovía”. En una cápsula, Cristo sintetizó el deber hacia la Iglesia y el Estado: “Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios”.

Verbos: Clase de palabras que puede tener variación de persona, número, tiempo, modo y aspecto. El verbo expresa acción, pasión y estado del sujeto.

Sustantivos: Expresa lo que tiene existencia real, independiente, individual. Importante, fundamental, esencial.

Evitar

El preciosismo:  El preciosismo es la tendencia al refinamiento y frivolidad excesivos del lenguaje y comportamiento, característicos de la sociedad francesa a mediados del siglo XVII. La prosa debe ser prosaica, llana, directa, sencilla, sin adornos. El concepto tiene fuerza.

Los adjetivos: El adjetivo expresa cualidad o accidente. Es accidental, secundario, no esencial.

Si el autor califica lo que escribe, impide que el lector lo haga. Si escribimos, “la rosa roja”, ya impedimos que el lector la imagine blanca, matizada o rosada , grande o pequeña, silvestre o híbrida, viva o marchita.

El autor cubano Alejo Carpentier, dice que el refrán, frase que expone una esencia de sabiduría popular de experiencia colectiva, elimina casi siempre el adjetivo de sus cláusulas: “Dime con quién andas...”, “Tanto va el cántaro a la fuente...”, “El muerto al hoyo...”, etc. Y es que, por instinto, quienes elaboran una materia verbal destinada a perdurar, desconfían del adjetivo, porque cada época tiene sus adjetivos perecederos, como tiene sus modas, sus faldas largas o cortas, sus chistes o leontinas.
Para Carpentier, los adjetivos son las arrugas de la prosa.

A veces es necesario el adjetivo, y hay que usarlo, pero  lo menos posible.

Los adverbios: El adverbio es la palabra invariable cuya función consiste en complementar la significación del verbo, de un adjetivo, de otro adverbio y de ciertas secuencias.
Hay adverbios de lugar, como aquí, delante, lejos; de tiempo, como hoy, mientras, nunca; de modo, como bien, despacio, fácilmente; de cantidad o grado, como bastante, mucho, muy; de orden, como primeramente; de afirmación, como sí; de negación, como no; de duda o dubitativos, como acaso; de adición, como además, incluso, también; de exclusión, como exclusive, salvo, tampoco. Algunos pertenecen a varias clases.

El período: Conjunto de oraciones que, enlazadas unas con otras gramaticalmente, adquieren sentido completo. En los textos sobre filosofía se usa mucho el período, en ese caso es necesario, a causa de la secuencia de silogismos.

Nietzche dice del período: “Solo tienen derecho a él aquellos que tienen la respiración muy larga al hablar. Para la mayor parte, el período es tan solo una afectación”.

Estos han sido algunos consejos que he recibido de quienes saben más. Los comparto con la mejor intención: que sigan beneficiando a muchos.


También comparto este soneto de mi autoría:


El buen pastor

Pastor que fue de ovejas aplastadas,
pastor que fue de ovejas oprimidas,
pastor que fue de ovejas maldecidas,
de ovejas exprimidas y olvidadas,

pastor que fue de ovejas asediadas,
de ovejas trasijadas y ofendidas,
pastor que fue de ovejas perseguidas,
pastor que fue de ovejas masacradas,

pastor que al despuntar la primavera
se opuso ante las fauces de la fiera
y estoico recibió la dentellada

con tal de preservar a su manada,
debiera ser por Dios galardonado
con cetro a la manera de cayado.

 El Pr. Alfredo Campechano, nació en México. 
Es actualmente pastor en Spokane, Washington. 
Ha escrito cinco libros y numerosos artículos.

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