Texto y contexto: Unidad indivisible



Texto y contexto, unidad indivisible 
Dr. Miguel Ángel Núñez

Para evitar el “texto prueba” es fundamental hablar siempre de “texto y contexto”. En síntesis, tiene que haber “conexión” entre texto y contexto, de otro modo no se lograr comprender adecuadamente el párrafo o sección que se desea analizar.

La palabra “contexto” es una expresión compuesta que viene del latín “con” (junto a) y de “textus” (tejido), eso significa que aplicado a un documento escrito se refiere a lo que está “tejido”, lo que implica un conjunto conectado, no una mera información sin relación al todo.

Un documento escrito es la suma de pasajes, que unidos, forman la totalidad del documento. Si se toma sus partes de manera aislada, lo que se produce es contrario a “conexión”.

Contexto inmediato

Está referido a las frases y sentencias anteriores y posteriores al texto que analizamos. Como en el original bíblico no existen capítulos ni versículos, en ocasiones, no podemos confiar en dicha división para aclarar correctamente el contexto.

Por ejemplo, la famosa frase “el varón es cabeza de la mujer” (Efesios 5:23), tan usada por quienes les gusta la utilización del texto prueba y que ha servido para justificar la subordinación de la mujer, no se refiere a dicha interpretación. Para entender correctamente el contexto inmediato es necesario ir más lejos del capítulo. En realidad, la idea que Pablo desarrolla viene desde el capítulo 4:17, cuando el apóstol se propone diferenciar la conducta de quienes son “gentiles” en Cristo y quienes son “gentiles” sin Jesús. Es en ese contraste donde debe ser entendido dicha frase. El apóstol contrasta la conducta de unos y otros, e invita que “se sometan unos a otros en reverencia a Cristo” (5:21). Pablo sabía que dicho pensamiento sería resistido por la comunidad griega de Éfeso, que estaban acostumbrados por tradición a tratar a las mujeres como seres sin valor en sí mismas, por lo tanto, luego de la declaración de ser “cabeza” de la mujer explica que es “como” Cristo lo es de la iglesia, que se entregó a ella, para santificarla y salvarla. Por lo tanto, el contexto claramente señala que los varones deben estar dispuestos a morir por sus esposas, no dice que deben “mandar” a las mujeres o tener “autoridad” sobre ellas, si ese fuera el caso, habría usado otra analogía más comprensible para los griegos.

Incluso la expresión “sujetas” que usa el texto, debe ser entendida en el sentido de “unión” y no “subordinación” como a menudo se la interpreta, porque de otro modo se introduce un sesgo en el contexto.

Contexto mediato

El contexto mediato está constituido por las secciones más remotas del texto. En algunos casos, con el libro entero, porque de otro modo, una frase queda desconectada de todo su sentido. Es el caso de la frase recurrente de Santiago 5:16 “confesaos unos a otros vuestros pecados y orad unos por otros para ser sanados”. En base a esta sentencia se anima a la confesión mutua de manera indiscriminada y a orar unos por otros por sanidad. Sin creer que el uso sea estrictamente un error, la cita, no está hablando estrictamente de eso. Está en un contexto mucho mayor, que sólo se entiende cuando se analiza la epístola completa. Santiago dirige su carta a una comunidad de creyentes divididos por reyertas que los tiene en posiciones enfrentados y con maltrato mutuo. Algunos de ellos son cristianos ricos que están abusando de otros cristianos pobres, quienes a su vez se desquitan utilizando su lengua de una manera también abusiva. Ambos grupos están enfrentados. A ellos, a los que tienen que “sanar” su enemistad y el pecado del “abuso mutuo” Santiago invita a que confiesen mutuamente sus pecados y que oren unos por otros por sanidad. En ese contexto, la cita se enriquece, y puede ser mejor aplicada en el sentido en el que el apóstol lo utilizó, es decir, para unir a bandos en pugna. Sacada de ese contexto, adquiere otro sentido.

Contexto histórico y cultural

Un elemento más sutil, y que a menudo no es entendido ni siquiera enseñado es la dependencia que tienen los textos del contexto histórico-cultural en el que están inmersos. Si ese factor no se comprende de manera adecuada, entonces, se le hace decir al texto lo que no dice.

Por ejemplo, para entender con claridad el texto de Efesios 5:23, que ya se ha leído, es preciso entender que en el contexto histórico del apóstol y en la ciudad de Éfeso en particular, y en el mundo griego en general, la mujer carecía de los derechos que gozaba, por ejemplo, la mujer romana. En dicho contexto, la invitación de Pablo a ser “cabezas” que se sacrifican, adquiere un carácter revolucionario que cambia todo el sentido tradicional de su momento.

En el segundo caso, la oración de unos por otros, se entiende como un factor de unidad y comunión en un contexto donde las relaciones están rotas por la riqueza y la pobreza. ¿Por qué es así? Porque simplemente en el mundo religioso al que se dirige Santiago la pobreza se considera maldición de Dios y la riqueza, bendición. En dicho contexto, maltratar al pobre no es visto como algo negativo porque la lógica es “si Dios lo hace, por qué yo no”. Al saber la historia, entonces, adquiere mucha importancia la invitación de Santiago a confesar mutuamente algo que el apóstol ve como pecado, en un contexto histórico cultural, donde la opinión es diferente.

Hay diccionarios, comentarios históricos y referencias a libros que reconstruyen el contexto, que permiten tener una idea aproximada del contexto al que se refieren los autores bíblicos.

Contexto lingüístico

Finalmente, el último elemento que es el menos consultado, y el que podría aclarar muchos puntos mal entendidos de la Escritura. La lengua siempre tiene un sentido en el contexto original, que pierde muchas de sus sutilezas y valor agregado en la traducción, mucho más cuando la traducción siempre es una interpretación.

Por ejemplo, en el versículo de Efesios 5:23 se usa la expresión griega “kephale”, que automáticamente es entendida con un sentido jerárquico, porque esa es la idea que nos ha llegado desde el pensamiento romano, que ha influenciado notablemente al mundo occidental. Sin embargo, la expresión en griego se relaciona con “fuente” (origen) o con su sentido metafórico “sacrificio” que es el que está expresado en su contexto. Si Pablo hubiese querido expresar autoridad habría usado una expresión como “argitelone” (principal) o “exousian” (de donde procede la expresión usía, que se usa en algunos lugares para referirse a los jueces), o alguna otra palabra. Kephale no tenía ese sentido.

En el caso del texto de Santiago 5:16 una expresión clave es la palabra “sanar” que no se refiere en el original a “salud física” sino a “salud espiritual”. Se usa la expresión que viene de “aiomai” y es el sentido más acorde con el contexto, donde es evidente que las relaciones están rotas, se han maltratado y necesitan ser “sanados” de sus heridas emocionales y espirituales producto de la actitud que han tenido.

Un diccionario o léxico griego o hebreo, sirve para aclarar el sentido de muchas expresiones, para de esa forma ser lo más fiel posible al pensamiento original del autor.

Conclusión

No se necesita ser teólogo o especialista para estudiar la Biblia con propiedad. Sin embargo, en ocasiones, especialmente en textos dudosos o que se prestan para más de una interpretación a partir de la traducción, consultar a expertos que han estudiado el contexto histórico-cultural y que conocen la lengua original en que fue escrito el libro, puede ayudar notablemente a tener una idea exacta o lo más aproximada posible a las intenciones originales del autor.

Texto y contexto no se pueden separar. Sin embargo, el contexto es más amplio que sólo los párrafos anteriores y posteriores del texto en análisis, tal como lo hemos mostrado. Es de esperar que como cristianos, que estamos deseosos de conocer la verdad acerca de Dios, seamos serios a la hora de estudiar la Palabra de Dios, para no hacerle decir a los autores inspirados lo que no quisieron expresar.

Textos anteriores:


Autor: Miguel Ángel Núñez (Chile). Filósofo, teólogo, educador y escritor. 
Ha escrito 60 libros de los cuales ya se han publicado 54. 
Escribe constantemente para publicaciones periódicas y sitios web

1 comentario:

  1. Excelente exposición. Pero si me permiten una acotación crítica: Aunque Pablo realmente quiera decir que el esposo debe estar dispuesto al sacrificio por la esposa como Cristo por la iglesia. Aunque debe respetarla, amarla, no quitarle su libre albedrío, etcétera, sigue siendo la cabeza del matrimonio. Cristo le lavó los pies a sus discípulos, hizo muchos actos de amor y humildad, pero siempre dijo que era mayor, Maestro, cabeza. Aunque actuaba a veces como siervo no era siervo. El esposo es cabeza, aunque a veces actúe como si no lo fuera para dar ejemplo de humildad como Jesús. En asuntos claves de doctrina y salvación, Jesús no dejaba que le impusieran criterios inapropiados ni falsas doctrinas aunque le costara el desprecio de muchos de los suyos; de la misma manera el esposo cristiano no debe cederle su autoridad de decidir cuando esté en juego asuntos de principios bíblicos; por supuesto que tampoco la mujer, pero en una situación similar, y donde se respetan todos los derechos, el hombre tiene la autoridad de determinar. No creo justo que a veces los exégetas vayan por la tangente para demostrar cosas verdaderas pero incompletas, evitando decir una verdad bíblica que nunca cambiará: "El hombre es el líder, sea para el sacrificio, sea para ejercer autoridad en el temor de Dios. La mujer nunca dejará de ser la ayuda idonea de su esposo, si también ejerce su libre albedrío adecuadamente".¿Podrá ser bíblico insinuar otra cosa? Gracias.

    ResponderEliminar