Claves para escribir un artículo de divulgación. Miguel Ángel Núñez



Claves para escribir un artículo de divulgación
Miguel Ángel Núñez

"Si un hombre puede organizar sus ideas, entonces él puede escribir"
Rober Louis Stevenson (1850-1894

Introducción
¿Qué es un artículo de divulgación?
Es un escrito breve dirigido a públicos generales o no especializados, a través de los medios de comunicación escritos, en lenguaje común, para explicar hechos, conceptos, ideas, descubrimientos, relacionados con el quehacer científico y tecnológico.[1]
Pretende hacer accesible al mundo no académico o erudito la información que se logra por medio de la investigación.

Sin embargo, el hecho de no estar publicado en una revista erudita o científica, no implica que sea un escrito fácil de escribir. Al contrario, en muchos sentidos, es un texto con complicaciones superiores a un escrito erudito, puesto que demanda que el escritor haga fácil lo difícil, en otras palabras, que ponga en lenguaje no técnico la información que han previamente publicado los investigadores.

El biólogo francés Jean Rostand (1894-1977), señalaba que la función de la divulgación es “hacer participar al mayor número de personas de la dignidad soberana del conocimiento”.[2] Por eso no es una actividad pueril y debe ser de la mejor calidad.

Como todo escrito tiene sus reglas tácitas y explícitas que deben ser respetadas para que el documento sea bien redactado y tenga validez en el contexto de que las personas que leen una revista no están obligadas a detenerse en el artículo en particular. Por lo tanto, se debe escribir de tal manera que logre atrapar al lector por su calidad expresiva, la exposición organizada de las ideas y la originalidad en la presentación de las mismas.

Como señala el historiador argentino Gregorio Caro Figueroa:
El buen divulgador no es el que se empeña en poner a baja altura la valla del salto en alto, sino el que se exige batir su propia marca. No es el que se coloca detrás de los avances de la investigación erudita, sino el que se nutre honestamente de ella e incluso se propone no sólo hacerla accesible sino también incrementarla.[3]
Un buen artículo de divulgación pone en lenguaje coloquial lo que los científicos y eruditos expresan de manera técnica. Es poner el conocimiento al alcance de cualquier persona.
Algunas reglas básicas que deberían respetarse son:
1. Organice sus ideas. Antes de escribir decida qué va a escribir y cómo va a hacerlo. Una buena sugerencia es hacer un bosquejo que contenga:
  • En una oración, una síntesis de la idea central que pretende presentar en el artículo.
  • En una frase, el objetivo que tiene al escribir el artículo.
  • En un par de palabras, el público al que va dirigido lo que va a escribir.
  • De manera punteada, los subtítulos o secciones que debería tener el artículo. En lo posible, no más de cuatro.
La mente humana funciona mejor en orden. Un esbozo de lo que va a escribir le servirá de guía. De esa forma podrá ir completando las ideas que faltan para dar forma a su escrito.
2. Escriba. Parece una sugerencia de perogrullo, pero no lo es. Muchas personas se estancan pensando en que van a escribir o quieren hacerlo, pero, no realizan nunca la tarea que implica ponerse a escribir. Sólo se puede corregir sobre algo que ya está escrito. Lo que está en su mente no sirve más que como un detonante de ideas a las cuales hay que darle forma. Lo que no está escrito simplemente no existe. Por muy genial que sea su idea, si no la pone en el papel no va tener vida propia. Sólo quien ha escrito algo puede sentir que es el creador de un concepto.
Me han dicho muchas veces:
—Esa idea yo también la pensé.
—Si —les digo, sin arrogancia— pero yo la escribí, así que es mía.
3. Comience de una manera abrupta. No pida permiso para escribir, cuando se comienza diciendo, por ejemplo: “Si me permiten, voy a...”, da señal de poca fuerza o de que el escritor no está seguro de lo que va a escribir. Por esa razón inicie de una manera imprevista. Comience con:
  • Una cita atrapante.
  • Una frase desconcertadora.
  • Una historia corta.
Lo que debe tener en cuenta es que la consigna es atrapar desde la primera línea. Si no logra entusiasmar al lector, simplemente éste no seguirá leyendo lo que usted haya escrito, por muy importante que lo considere.
4. Siempre es mejor breve a extenso. Un buen artículo de divulgación no debe tener más de seis páginas de extensión, en formato carta a doble espacio. Esto porque en las publicaciones de divulgación en general se usan imágenes, gráficos y otras ayudas visuales, por lo que el texto no debe ser demasiado extenso. La mayoría de los lectores pierde la atención en la cuarta página, por eso extenderse más es poco recomendable.
Escribir corto es mucho más difícil que un escrito largo. Exige más concentración y atención a los detalles. Eso implica descartar adjetivos y otros artilugios que adornan el texto, pero a la postre sólo ocupan espacio.
5. Escriba un artículo no un sermón. Un artículo de divulgación no es una homilía.  El lenguaje de exhortación o apelación en este caso no sirve. El lector no está obligado a leer, por esa razón, hay que ser persuasivo sin ser sermoneador. Cuando el texto tiene un carácter homilético, la mayoría de los lectores lo deja sin terminar. En general a la gente no le gusta que le den sermones, por esa razón no está obligado a leer su artículo.
Por otro lado, es una falta de respeto tratar al lector como si fuera poco inteligente y hubiera que estarle diciendo qué tiene que hacer. Sólo señale los puntos importantes, y deje que el lector saque sus propias conclusiones y tome decisiones personales. En un escrito, la pedantería es un pecado.
6. Desarrolle una sola idea. Un artículo falla cuando incorpora muchas ideas. Una compilación de varias ideas desarrolladas es un libro, no un escrito corto para una revista. Un buen artículo de divulgación se concentra en una sóla idea desarrollada de la mejor forma posible.
Las personas normales son capaces de concentrarse en una sola idea a la vez. Si se le dan muchas cosas en qué pensar, entonces, pierden interés o se confunden. Por esa razón, hay que determinar si la idea que pensamos desarrollar da para un artículo, o es necesario afinarla más hasta tener suficientes elementos para construir el escrito.
7. Ilustre. La ilustración es una forma de iluminar el texto. Le da más elementos de comprensión al lector y permite expresar mejor las ideas que se están desarrollando. Se pueden utilizar frases célebres o anécdotas cortas.
Lo importante es que permita al lector tener una mejor comprensión del texto. Algunas buenas ideas mueren y no captan la atención por no tener suficientes elementos de comprensión. Una buena historia, una cita, una anécdota, una frase humorística, etc. pueden servir para dar más fuerza a la idea que se está desarrollando.
8. Sea claro y preciso. En un artículo es pecado divagar. Se necesita ser claro y preciso. Parafraseando al filósofo español José Ortega y Gasset (1883–1955) se puede decir que “la claridad es la cortesía del escritor”.  Para que esto resulte, hay que evitar las palabras rebuscadas, modismos locales o jergas particulares. El lenguaje debe estar al servicio de la comprensión, no de mensajes crípticos que no entienda nadie.
En un artículo de erudición se utilizan expresiones técnicas que los especialistas entienden, porque para ellos está dirigido el escrito. En divulgación se pretende poner al alcance del lego la información cientifica o especializada, por lo tanto, la información debe ser clara, precisa y comprensible.
9. Escriba sobre lo que más conoce. Uno de los errores en los que caen los escritores nóveles, es ponerse a escribir sobre cuestiones que ya están dichas o que no son de la especialidad de quien está escribiendo. Cuando alguien escribe sobre algo en lo que no está capacitado se nota en la forma en que desarrolla el escrito. Por esa razón, escriba sobre lo que es su competencia, de otro modo, el artículo no va a servir.
Un buen ejercicio es comenzar a escribir sobre situaciones que son del ámbito personal de quien escribe. Una anécdota, una historia familiar de la cual se saca una lección, o alguna información en la cual esté capacitado. Sólo con ejercicio se logra convertirse en una persona capacitada para investigar y escribir sobre temáticas que no son de la competencia del escritor, pero que con el tiempo domina técnicas para recabar información y lograr entender determinadas áreas y comunicarlas de manera pertinente.
De todos modos, los escritores de divulgación se suelen especializar en lo que van a escribir, puesto que una ley básica del conocimiento es que nadie puede ser especialista en todo. La era del conocimiento enciclopédico y abarcante pasó a la historia.
10. Respete las ideas ajenas. El plagio, que es la conducta antiética, de apropiarse de un concepto o idea de otro, y presentarlo como propio, es una falta que descalifica a cualquier escritor. Cualquier idea que no sea de su pertenencia, incluso cuando la ha parafraseado de otro autor, debería ser mencionado y citado. No dar el crédito que corresponde al creador de una idea expone a quien cae en este error a no ser considerado en serio como escritor.
Es verdad que la originalidad de manera absoluta no existe. Sin embargo, uno puede presentar sus ideas de una manera creativa y dando giros de lenguajes o enfoques que sean únicos. No se debe caer en el facilismo de tomar ideas de otros y presentarlas como propias, no sólo es un robo intelectual, también es un delito.
11. No abuse de fuentes. Un artículo de divulgación no es para eruditos, aunque debe estar escrito con propiedad y conocimiento. Eso significa que es importante citar, especialmente las fuentes básicas sobre las cuales se puede fundamentar el artículo. No obstante, la regla es no abusar de las fuentes. Citar a más de tres o cuatro autores es suficiente, para darle ideas al lector de los lugares a los que puede acudir con el fin de encontrar más información en relación al tema que se está tratando.
12. Elija un título que atrape. En muchos sentidos, el título es clave porque es lo que hará que la persona se acerque al artículo.  En general, lo último que se escribe es el título, pero tiene que ser lo suficientemente atractivo para que diga lo que tiene que decir, sin engañar y dando una visión de lo que se encontrará en el escrito. Al comienzo se puede poner un título provisorio. Sin embargo, cuando ya se ha terminado el artículo se debe pulir para que capte la idea central del texto que se ha escrito.
Nunca el título debe ser engañoso. Algunos usan énfasis equivocados que dan ideas falaces del contenido del artículo. Otros utilizan amfibologías o engaños para poner títulos. Cuando eso ocurre el autor es considerado poco serio, y la próxima vez que el lector vea un artículo de ese escritor, simplemente, no lo leerá.
13. Corrija. Hay tres reglas básicas para producir un buen escrito: 1. Corregir; 2. corregir; 3. corregir.
En realidad un escrito no se termina, se deja. Siempre habrá algo que corregir. Los buenos escritores saben que deben corregir hasta pulir lo más posible quitando las redundancias, las observaciones obvias, los conceptos trillados, los adornos adjetivados y todos aquellos elementos que entorpecen una buena comunicación con el lector.
14. Escriba primero y luego elija la revista. A menudo, especialmente quienes son inexpertos intentan escribir para una revista en particular, aunque eso es posible, lo mejor es escribir primero y luego escoger la revista que se adapta al perfil de lo que se ha escrito.
Ahora, si tenemos interés en escribir un artículo para una revista en particular, hay dos vías:
Escribir al editor de la revista en particular que nos interesa proponiéndole el artículo. Para eso se da una síntesis de lo que se va a escribir. Es una camino más arriesgado porque el editor, simplemente puede decir que no está interesado. Pero, si sucede al revés hay más posibilidades de publicar el artículo.
Por otro lado, la segunda posibilidad es estudiar la revista en cuestión y observar el estilo, los temas que trata y la forma en que éstos son tratados. Luego se escribe algo que pueda ser de interés y se envía. Hay revistas que traen una página donde describen el tipo de artículos que reciben y las reglas bajo las cuales deben ser enviados. Hay que asegurarse que sea una publicación que acepta artículos no solicitados, porque de otro modo, nadie los leerá. Es un camino también arriesgado, porque el editor, en general recibe muchos artículos, y sólo lee aquellos que desde la primera página están bien desarrollados o tienen las ideas claras.

Autor: Miguel Ángel Núñez (Chile). Filósofo, teólogo, educador y escritor. 
Ha escrito 60 libros de los cuales ya se han publicado 54. 
Escribe constantemente para publicaciones periódicas y sitios web



[1] “El artículo de divulgación”, La Tercera: Icarito. Consultado el 2 de febrero de 2008. En línea: http://www.icarito.cl/medio/articulo/0,0,38035857_0_241174271_1,00.html

[2] Citado por Gregorio Caro Figueroa, “Lo vulgar y el divulgar”. Consultado el 18 de agosto de 2007. En línea: http://www.iruya.com/content/view/269/45/

[3] Ibid.

10 comentarios:

  1. Muy buenos consejos, los tendré en cuenta para escribir artículos para mi blog.

    ResponderEliminar
  2. Gracias por la información, muy amable.

    ResponderEliminar
  3. gracias por la respuesta que bien

    ResponderEliminar
  4. Gracias Dr. Núñez por la valiosa información que nos delega y que con la ayuda de Dios escribiremos para servir al mundo.

    ResponderEliminar
  5. Gracias Pastor, me estoy acercando al día que escribiré, Pastor voy a citarlo y referenciar esta pagina para una tarea de mis alumnos que les he pedido que escriban artículos sobre administración. Bendiciones

    ResponderEliminar
  6. acabo de terminar mi tarea gracias a esta información

    ResponderEliminar
  7. gracias me ayudaste mucho

    ResponderEliminar
  8. gracias x la información

    ResponderEliminar